A menudo la gente lucha con nuevos retos debido a su desconfianza. Sienten que no tienen la habilidad, capacidad ni experiencia adecuadas. Jeremías pensó que era solo «un niño», demasiado joven e inexperto para ser el vocero de Dios para el mundo. Sin embargo, Dios le prometió estar con él. Nunca debemos permitir que nuestros sentimientos de insuficiencia nos impidan obedecer el llamado de Dios. Siempre estará con nosotros. Cuando te veas tratando de evadir algo que sabes debes hacer, asegúrate de no utilizar la falta de autoestima como una excusa. Si Dios te da un trabajo que realizar, Él va a suplir todas sus necesidades para que lo hagas