David no llegó a ser rey de Israel hasta que tuvo treinta y siete años, a pesar de que se le había prometido el reino muchos años antes ( 1 Samuel 16.13 ). Durante aquellos años, David tuvo que esperar pacientemente para que se cumpliera la promesa de Dios. Si te sientes presionado para obtener resultados y éxitos inmediatos, recuerda la paciencia de David. De la misma manera que ese tiempo lo preparó para su importante tarea, un período de espera debe ayudarnos a prepararnos para fortalecer nuestro carácter.