El pecado no es solo un asunto privado. Todo lo que hacemos afecta a otros y a menudo debemos pensar en esto. Dios nos ha creado como seres interdependientes, no independientes. Los que somos fuertes en la fe, sin orgullo ni altivez, debemos tratar a otros con amor, paciencia y dominio propio. Como es lógico, procuramos huir de hacer cosas que las Escrituras prohíben, pero algunas veces la Biblia no dicen nada. Será necesario seguir nuestra conciencia. «Todo lo que no proviene de fe, es pecado» significa que ir en contra de una convicción dejará a una persona con conciencia de culpa o intranquila. Cuando Dios nos muestra que algo es malo para nosotros, debemos evitarlo. Sin embargo, no debemos despreciar a otros cristianos que hacen uso de su libertad en esos aspectos